Terapia de choque

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Schindler: … En cada negocio que emprendí, ahora lo veo, no fui yo quien falló. Siempre faltaba algo. Aunque hubiera sabido lo que era, no habría podido hacer nada porque es algo que no se puede crear y que marca la diferencia entre el fracaso y el éxito

Emily: ¿La suerte?

Schindler: La guerra.

La escena, que pertenece a La Lista de Schinlder, me ha venido a la memoria después de leer este fin de semana ‘La doctrina del Shock‘, de Naomi Klein. Su tesis: el movimiento ultraliberal ha utilizado los grandes momentos de crisis de las últimas décadas, desde el huracán Katrina, al 11-S, pasando por la caída de la URSS o la guerra de las Malvinas, para intentar imponer sus recetas. El método, siempre el mismo: azuzar el miedo y la confusión, anunciar el apocalipsis y empujar psicológicamente a la población al borde del precipicio. Y a continuación, proponer siempre la misma medicina salvadora: drásticos recortes en el gasto público, menos servicios sociales, privatizaciones, desregulación, menos Estado, más empresa…

© Pep Carrió / http://www.pepcarrio.com

El libro de instrucciones lo escribió en los 80 Milton Friedman, premio Nobel de Economía y auténtico gurú de los neocon.Sólo una crisis –real o percibida— da lugar a un cambio verdadero”, defendía. Sus seguidores debían estar atentos y no desaprovechar la oportunidad que representan estos bajonazos. En esos momentos lo políticamente imposible se vuelve políticamente inevitable”. Pero hay que ser rápidos y actuar de forma implacable en los primeros meses. Antes de que a nadie le de tiempo a reaccionar. El aturdimiento social permite que los valores que antes eran intocables se pongan en entredicho. A este movimiento, Friedman lo llamó “tratamiento de choque”.

Es imposible leer esto y no saltar mentalmente del atractivo y carente de escrúpulos Oskar Schindler a los (dejémoslo en menos atractivos) De Guindos, Montoro, Cospedal, Sáenz de Santamaría o el propio Rajoy. El PP lleva varios años pregonando el hundimiento de España y desde su victoria en noviembre se ha puesto manos a la obra para aplicar -lo han dicho literalmente todos sus portavoces al explicar los Presupuestos- una “terapia de choque” para salvar España. La fórmula: los mayores recortes sociales ejecutados hasta ahora en Democracia. Pero no hay otro remedio. Hay que aplicar una “amarga medicina” (Alfonso Alonso), que tiene que ser necesariamente “extremadamente agresiva” (De Guindos). Porque el país, no dejan de repetirlo, está en una “situación límite” (Montoro).

En algún momento pudimos pensar que la teoría del apocalipsis del PP era, más que nada, una estrategia para ganar las elecciones. Que en cuanto aterrizaran en La Moncloa el país saldría milagrosamente del agujero y a los discursos populares retornarían los cantos de los pájaros, las flores y el murmullo del agua. Me arriesgo a pensar que llegó a esperarlo el propio Javier Arenas, al que la dureza de los cien primeros días de Rajoy ha acabado dejándole a la intemperie en Andalucía. Nos equivocamos. ¿Nos habían dicho que España estaba mal? Qué va. Está fatal, vamos para atrás que escarbamos, nos vamos por el desagüe, la situación es límite. Y toca actuar con frialdad de cirujano. Cortar por lo sano. “No hay margen de maniobra. Cuando coges al enfermo en coma le metes una terapia de choque” (Elvira Rodríguez).

Y en esta terapia vale todo. Se borran todas las líneas rojas. En efecto, lo impensable se quiere convertir en inevitable. Sobre todo cuando, además de miedo, al personal se le ha inoculado el sentimiento de culpabilidad. El Gobierno acaba de anunciar de sopetón un recorte de 10.000 millones de euros en sanidad y educación. De Guindos abre ya la puerta a acabar con la sanidad universal y gratuita, por mucho que desde el PP lo califiquen de “reflexión personal” (¿pero es que la opinión de un peazo de ministro de Economía puede ser ‘personal’?). Se anuncian más privatizaciones, la inversión caerá hasta el encefalograma plano, el Estado del Bienestar se califica de insostenible… Y es sólo el principio.

El libro de Naomi Klein es duro, pero finaliza con un mensaje optimista. La autora de ‘No Logo’ se muestra convencida de que los ciudadanos ya han aprendido de la estrategia del miedo. Que no se volverán a tragar eso de ‘que viene el lobo’. Una conclusión como mínimo ingenua: el libro, reeditado ahora en bolsillo, se publicó en 2007. La caída de Lehman Brothers y con ella el inicio de esta interminable crisis estaban sólo a la vuelta de la esquina.

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  1. Omar

    Me gusta tu critica y tu reflexion ante uno de los problemas mas serios que ha tenido España durante toda su pequeña democracia,sin embargo la pura verdad no la puede decir ningun politico porque va en contra de sus aspiraciones de llegar cuanto antes al poder.Dice Roger Garaudy ” El mercado sigue siendo un medio de comunicacion e intercambio.Los fines ultimos de la vida se definen al margen de él: vienen establecidos por las jerarquias sociales,las morales implicitas o explicitas,las religiones cuyo origen y fundamento es ajeno al mercado.El mercado solo llega a convertirse en una religion cuando se erige en regulador unico de las relaciones sociales, personales o nacionales,fuente unica de la jerarquia del poder”.
    ” Si esta deriva llegara a buen fin,no estariamos tanto ante un fin de la historia como ante ante un fin del hombre y de lo que le caracteriza: la trascendecia de su proyecto,que no nos permite abandonarnos a determinismos economicos dirigidos por leyes naturales ni a esas esponatneidades instintivas y animales que reinan en la mar, donde el pez grande come al chico o …”.

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